Ultrajes a la Nación
“Ultrajes a la nación” evoca la memoria de escenarios
históricos en los que la idea de Patria fue ultrajada, negada o mancillada. De
esta investigación se desprende una publicación, la producción de piezas en
diversos soportes y la exhibición de la investigación misma.
Objetivos del proyecto:
Generar una visión crítica al respecto de la idea de
nacionalismo y provocar la reflexión sobre la identidad nacional
Cuestionar la historiografía oficial.
Evidenciar las contradicciones inherentes a todo estado
nación.
Descripción del
proyecto:
“Ultrajes a la nación” es una investigación que a través del
uso de recursos historiográficos -como el rastreo de archivos, la realización
de entrevistas, la creación de un archivo crítico y una publicación- cuestiona los mecanismos con los
que se construye la identidad nacional impuesta por el Estado, sean éstos,
símbolos, sucesos o próceres.
El proyecto se divide en 4 etapas basadas en el método
histórico.
1.
Heurística (Etapa de localización y recopilación de las fuentes documentales,
reproducción de documentos, análisis de datos)
En esta etapa se
rastrearán en archivos físicos y virtuales los documentos y eventos históricos,
después se reproducirán y clasificarán
para su posterior publicación.
2.
Hermenéutica (Etapa de interpretación de las fuentes y la
evaluación crítica de las fuentes halladas.)
En esta etapa se
trabajará con los documentos encontrados y se intervendrán los mismos para
generar lecturas críticas sobre los sucesos históricos. Se comenzará una
bitácora web.
3.
Síntesis
Historiográfica (Etapa de reconstrucción de
los sucesos del pasado sobre la base de las fuentes)
En esta etapa se realizarán
entrevistas con los actores implicados en los acontecimientos históricos. En
este caso artistas, periodistas e investigadores. Y se comenzará la edición de
la publicación.
4.
Publicación (Etapa de
creación de dispositivos para la divulgación de la investigación)
En la última etapa se generaran a
partir de estrategias propias del arte contemporáneo dispositivos para la
difusión del proyecto, como una publicación, intervenciones en el espacio
público e infiltraciones en instituciones educativas.
Justificación del
proyecto:
Las sociedades subsisten gracias a los elementos de
identidad que las distinguen de otras y que unen a sus integrantes. Frente a la
diversidad étnica, cultural, social y geopolítica del país, la identidad de sus
miembros alrededor de la idea de patria, resulta un factor adhesivo que asegura
la permanencia de sus valores, la concurrencia de sus propósitos básicos y la
unidad de sus acciones políticas como manifestación de su soberanía nacional.
Los símbolos de la patria y la historia escrita desde el
poder intentan promover la identidad de la nación y la unidad del pueblo.
Para el Estado resulta legítimo en consecuencia, el honrar y
venerar a los símbolos patrios los cuales dan testimonio de nuestra
originalidad como pueblo y de nuestras coincidencias fundamentales.
Entendiendo
que el Estado es la unión de un territorio, una población y un gobierno es
decir un país. Y que el concepto de nación tiene que ver con los sentimientos
de identidad, basados en la lengua, la cultura etc. Dadas las condiciones
actuales en nuestro país y la forma de gobierno imperante, es necesario
cuestionar estos conceptos por lo cual “Ultrajes a la nación” evoca la memoria
de escenarios históricos en los que la noción de Patria fue ultrajada, negada o
mancillada.
El estudio de documentos usados por una sociedad para
identificarse es relevante para entender nuestra actualidad como nación. Estos
documentos son recuperados de archivos físicos y virtuales y tienen la misión
de generar lecturas críticas ante la historiografía dominante.
Es importante para una sociedad tener conocimiento sobre las
formas en las que opera el nacionalismo impuesto por el Estado, para ello es
valioso cuestionar los mecanismos con los que se construye la identidad
nacional, sean éstos signos, símbolos, sucesos, próceres o rituales. Por ello
es relevante poner en cuestión el patriotismo –o “patriotismo abstracto” como
lo llamaría Jürgen Habermas- basado en los sistemas de legitimación oficial ya
sea hacia el interior o hacia el exterior, pues en su intento por unir,
homogeneizan y en ciertos casos censuran lecturas críticas. Estos
sistemas pueden ser de carácter histórico e identitario, pero de la misma
manera, son culturales e idiosincráticos.
Para ello es valioso poner en cuestión la idea de nación y
los símbolos que la representan.
El uso de recursos historiográficos como parte de una
investigación artística cobra relevancia en el campo socio-cultural, cuando
estas pesquisas son de carácter crítico. Es decir, cuando la contra-historia
como vehículo de generación de conocimiento en el campo de las artes visuales,
funciona como catalizador de la memoria.
Recordando
que la enseñanza de la historia, es una de las formas en las que la sociedad
transmite, intencionalmente a las nuevas generaciones la red articulada de
símbolos que constituyen la verdad acerca de su propio país y que existe un abuso por parte del Estado
imperante sobre los símbolos nacionales se propone hacer una revisión crítica y
la conformación de otra mirada acerca del nacionalismo hoy en día.
El estudio de los símbolos usados por una sociedad para
identificarse es relevante para revisar nuestro pasado y entender nuestra
actualidad como nación.
Fundamentación:
Para Jürgen Habermas “la ciudadanía que hace suyo el
patriotismo constitucional no se remite en primera instancia a una historia o a
un origen étnico común, sino que se define por la adhesión a unos valores
comunes de carácter democrático plasmado en la Constitución” Es en este sentido
en donde coloco mi investigación, pues a diferencia de los países donde este
concepto ha sido interiorizado por sus habitantes en México seguimos actuando
basándonos en el “patriotismo abstracto” depositando nuestro sentido patrio en
una idea imaginaria de lo que puede ser la nación sin tomar en cuenta el estado
real del país.
La educación en México ha impulsado un sentimiento sobre los
valores cívicos que se ha tergiversado de manera importante desde la creación
de instituciones dedicadas a la transmisión de conocimiento. Son estas
instituciones las que instruyen en la manera en la que debemos rendir culto a
los símbolos patrios, a través de rituales como los honores a la bandera (cada
lunes a las 7am) o la entonación de himnos ajenos a nuestra realidad
inmediata. Sin embargo podemos observar
que en estos rituales no existe una transmisión de un conocimiento sobre
nuestras leyes, las cuales ayudarían a formar una conciencia colectiva sobre
nuestras relaciones como ciudadanos.
No hay que confundir un conocimiento de la constitución con
el fundamentalismo nacionalista que llevó a la Alemania Nazi al final que
conocemos. Sobran ejemplos en nuestro país en los cuales el mal uso de las
leyes desencadena casos de injusticia. Como el juicio impuesto en 2002 a Sergio
Witz por la publicación de su poema “Invitación
(La patria entre mierda)” en el cual
despotrica en contra de la bandera y lo que simboliza realmente. Cito a
continuación el poema en su totalidad:
Yo
me seco el orín
en la bandera
de mi país,
ese trapo
sobre el que se
acuestan
los perros
y que nada
representa,
salvo tres
colores
y un águila
que me producen
un vómito
nacionalista
o tal vez un
verso
lopezvelardiano
de cuya
influencia estoy lejos,
yo, natural de
esta tierra,
me limpio el
culo
con la bandera
y los invito a
hacer lo mismo:
verán a la
patria
entre la mierda
de un poeta.
Después de la publicación de este poema Witz fue considerado
responsable del delito de “ultraje a las insignias nacionales” por lo cual
podría recibir una sanción de hasta cuatro años de prisión, con base en el
artículo 191 del Código Penal Federal.
Este evento pone en entre dicho la validez y actualidad de las leyes en nuestro
país y la manera en la que son aplicadas.
En el mismo año otro artista mexicano presentaba una pieza
similar. Joaquín Segura colocó una bandera nacional a modo de tapete en la
entrada de la galería “La panadería” los asistentes a la exposición antes de
entrar a ésta tenían que pisar la máxima insignia nacional. Nadie reparo de este gesto. Quedo como una
simple anécdota.
Estos ejemplos dan pie a un debate sobre la pertinencia y la
existencia de leyes que regulen dichos eventos. Los cuales nos dejan preguntas
abiertas. ¿Los símbolos patrios son realmente objetos de veneración? ¿Dónde queda
la libertad de expresión en estos casos? ¿Es realmente importante basar nuestra
identidad en éstos? ¿México es un, himno, escudo y bandera?
Para seguir pensando estos casos los dejo con un fragmento
del libro “El águila y la serpiente” de Martín Luis Guzmán.
Antonio Díaz Soto y Gama
Convención de Aguascalientes
1914
“¿qué valor tiene ese trapo teñido de colores y
pintarrajeado con la imagen de un ave de rapiña?
¡Cómo es posible, señores revolucionarios que durante cien
años, los mexicanos hayamos sentido
veneración por semejante superchería, por semejante mentira!...
Lo que esta hilacha simboliza vale lo que ella es, una farsa
contra la que todos debemos ir…”
Planteamiento
vivencial:
Desde el año 2009 en el que decidí estudiar artes plásticas
de manera profesional, es decir académicamente, ha existido un claro interés
por abordar temáticas enfocadas a la vida política y social del país. En ese
entonces yo terminaba una beca en la Central del Pueblo impartida por Taniel
Morales (clara influencia en mi desarrollo conceptual y en mi visión sobre el
arte contemporáneo) en la cual desarrollé un proyecto que intentaba hacer una
revisión crítica sobre la basura generada por las construcciones so pretexto de los festejos por el
Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana
–cabe destacar que la beca fue proporcionada por la comisión Bi-100 para los
festejos antes mencionados- Es a partir
de este proyecto que comienzo abiertamente a abordar temáticas de carácter
político y social específicamente de México y con un enfoque ante todo crítico.
En los siguientes años ya dentro de la academia, desarrollé
proyectos de investigación en los que estas cuestiones sirvieron como eje
rector de los mismos. De la misma forma encuentro una tendencia hacia el
estudio de cuestiones identitarias, éstas directamente relacionadas a la
historia de México (ya sea presente o pasada) y a la recuperación de la
memoria.
La manera de abordar estos temas ha sido a través del
estudio de diversos periodos de la historia de México haciendo énfasis en las
relaciones existentes entres el pasado y el presente político de la nación.
Para llevar a cabo esto he basado mis investigaciones –a largo y mediano plazo-
en metodologías prestadas de diversas disciplinas ajenas a las artes plásticas,
como son la arqueología o la historiografía y las cuales han servido como
vehículo para la recuperación de la memoria actual.
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