21 may 2012


Uno de los autores y corrientes en los que me apoyo principalmente son Michel Foucault (1926-1984, filósofo, antropólogo, historiador y sociólogo francés) y el post-estructuralismo que plantea en "Vigilar y castigar" con su sistema panóptico de control social mediante las disciplinas  y la arquitectura, es decir un acondicionamiento físico del individuo por medio del comportamiento del mismo afectando sus acciones, pensamientos y formas de interacción con los demás, como algo predefinido para este control por las clases dominantes históricamente, iniciando desde la idea del poder coercitivo de castigo y de la prisión. Este sistema de prisión, el panóptico, consiste en que las celdas de los presos están en una especie de círculo de varios pisos con una torre en medio, donde hay unos cuantos policías-guardia. Precisamente los policías no pueden en ningún caso vigilar a todos los presos al mismo tiempo, sin embargo, al dar todas las celdas a la torre, cada preso se siente observado. Según Foucault, este mismo modelo se traduce a la arquitectura y acondicionamiento del individuo en las sociedades modernas, esto, claro siendo mi interpretación del mismo, llevando esta idea de control a los medios masivos de información en la actualidad.

Otra referencia para mi pensamiento es el existencialismo, abordado principalmente por la novela y cuentos de Fiodor Dostoievsky (1821-1881, escritor ruso influenciado por el realismo y romanticismo, visto como un pre-existencialismo) en" Crimen y Castigo" y "Los hermanos Karamazov", Albert Camus (1913-1960, escritor, periodista y filósofo francés) con "El Extranjero" y "La Peste" y Jean Paul Sartre (1905-1980, filósofo, escritor de novela y teatro, activista político, biógrafo y crítico literario francés) con "La Náusea" y "El Muro". Todos ellos por su constante en plantear un mundo desesperanzado, donde sus personajes, al encontrarse en situaciones límite varias, ponen en cuestión la moral y comportamientos sociales establecidos, como falsos e hipócritas en varios casos, ya sea con un manifiesto de por qué un ser más allá de tales leyes impuestas puede y hasta tiene derecho a matar a otro ser humano, que termina consumido por la culpa y entregándose a la policía en medio de soliloquios delirantes y la duda de un mundo sin dios, o al menos de uno capaz de crueldad. O con un personaje completamente amoral (no inmoral, sino ajeno a tal concepción), que al ser enjuiciado por asesinato termina siendo condenado no por las pruebas del delito, que fue en defensa personal,  sino por el hecho de no haber llorado en el funeral de su madre, hasta una serie de personajes en un pueblo que son puestos en cuarentena porque llega la peste, y estando encerrados en la ciudad, terminándose los alimentos y extendíéndose la enfermedad dejan de ser los vecinos ideales  de una "comunidad feliz", y terminan cometiendo las mayores atrocidades en pos de la autoconservación, es decir, no siendo realmente "malos", sino orillados a esto. Un escritor historiador atormentado por fantasmas de su pasado y una sensación de extrañamiento e incluso repulsión a las congregaciones sociales por su naturaleza vacía y disciplinaria, siendo además esto sin sentido ya que la misma existencia es efímera e irrelevante. Este escritor, por cierto, nunca termina su libro. O un personaje que decide asesinar a alguien como acto de demostración de la insignificancia de la existencia humana y por lo tanto de sus valores construidos que, al llevar a cabo su acción, de forma torpe, termina encerrado en el baño de un café y ante la cobardía de pegarse un tiro, como tenía planeado, termina entregándose a la policía, en un acto de máxima derrota ante la sociedad.

Todo éste cúmulo de historias, personajes y reflexiones me han llevado a esta idea de escepticismo hacia las construcciones culturales y sociales de comportamiento y pensamiento establecidas y construidas históricamente, como falsas e irrelevantes, ridículas en muchos casos, esto aunado a la idea de que son también una forma de control.

Contrapuestos a éstos autores "fatalistas" y "antisociales", digamos, también me apoyo en Tzvetan Todorov (1939-actualidad, filósofo franco-búlgaro) con "La vida en común" donde al hacer un recuento histórico de las teorías sociales pasando por los llamados "anti sociales" como La Rochefoucauld, hasta Nietsche y Freud, etc. terminando con la tesis personal apoyada en las teorías sociales posteriores, de que el ser humano es un ser social y el "individuo puro" es inexistente, al igual que la sociedad desligada del individuo, y que el individuo busca su propio bienestar, éste dependiendo en gran medida del bienestar de los otros y principalmente de su reconocimiento, aprobación y admiración. En este caso yo creo que estas necesidades de reconocimiento emocionales, profesionales, económicas, amorosas, etc. son necesidades construídas con ideales inexistentes, caricaturas simplificadas de lo real, que al no darse como tal, o al menos no a la mayoría de los individuos, generan un sentimiento de desilusión generalizado que es también una forma de control. Mantener a una sociedad aspirando a ideales de felicidad impuestos que responden a las reglas de mercado convenientes al sistema o aparato de consumo de productos y de mercado laboral, haciendo que el individuo aspire a cosas que nunca obtendrá, que no necesita en realidad, pero que hará todo lo posible por obtener y sólo se frustrará una y otra vez, llegando a un círculo vicioso de quietismo, incapacidad crítica y reflexiva, y pues, finalmente, lo que podríamos denominar "borregismo". 

También con ideas parecidas, me apoyo en Michel Onfray (1959-actualidad, filósofo francés, considerado como "neo-cínico") con su "La escultura de sí: por una moral estética", donde plantea mediante la metáfora de la idea del condotiero, una especie de individuo ideal, con una moral que no responde a las construcciones culturales y sociales de la misma, sino que genera la suya propia y es fiel a la misma, poniéndose "por encima" de la sociedad maleable de masas, logrando así una "libertad". Esto está bastante inspirado (y esto es abiertamente aceptado por el autor en el mismo libro) por el superhombre de Niezsche (1844-1900, filósofo, poeta, compositor y filólogo alemán), esencialmente en "Así habló Zarathustra", donde plantea un predicador, Zarathustra, que predica la venida de un nuevo mesías "iluminado", el superhombre, que puede ser cualquier individuo y eventualmente todos lo serán, en una sociedad futura ideal. Este superhombre, al igual que el condotiero de Onfray, está por encima de la moral, y construcciones sociales y culturales de comportamiento y pensamiento impuestas. En todos los casos me interesa la idea de extrañamiento y escepticismo hacia las mismas, llevado en mi proyecto particular a las que son producidas y difundidas en la actualidad por los medios masivos de información como principales fuentes de "aleccionamiento"social.

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