8 may 2012


Marco Vivencial.

Egresé de la carrera de Sociología en la UNAM para después entrar a La Esmeralda, en la cual desde un inicio me interesó trabajar en el territorio de la pintura, aunque también me importó la fotografía y algo acerca de la instalación.

Los temas recurrentes en mis trabajos han sido el cuerpo, la sexualidad, la muerte y sobretodo lo sagrado, abordado éste desde distintas maneras, como una crítica al catolicismo y una necesidad de liberar al cuerpo.

En un primer momento me acerqué al mundo primitivo como una supervivencia temporal o como una huida contestataria a la idea de progreso, me parece en este sentido que la vida moderna se encuentra retrasada respecto a algo.

Más tarde, a partir de un suceso trágico en mi vida, me llamó la atención la crueldad dentro de la naturaleza humana, y abordé el problema desde algunas piezas, al final me quedó un interés sobre como el ser esta inundado en su animalidad maquillada con vestiduras tecnológicas contemporáneas, pero guarda dentro de sí la sociedad un principio de crueldad que lo adentra en el campo de la bestialidad pero es una dualidad, ese ser civilizado siempre vivirá con un gorila adentro, de ahí que parte de mi producción se inunde de estos temas, siendo reflejos de lo que soy, de mis sentimientos respecto a una sociedad banal, sexualizada y cruel, en la cual el principio de irracionalidad se hace muy presente.

Hay en mi desde hace muchos años un mito que llama mucho mi atención:
La batalla entre los Lapitas y los Centauros…

La historia de este enfrentamiento tuvo lugar luego de la boda que se celebró entre Pirítoo, rey de los lápitas y la bella Hipodamía, a la cual fueron invitados los centauros (Pirítoo era descendiente de Ixión, padre de Kentauros, por lo tanto los centauros eran sus primos).

Para poder comprender cómo es que todo terminó con una lucha entre ellos, deberé explicar un poco acerca de la naturaleza de los centauros. A estos seres se los consideraba el resultado de la unión de un hombre llamado Kentauros con una yegua de una hermosa raza, cuya unión dio como resultado el primer eslabón de una nueva cadena híbrida que conseguiría multiplicarse. Esta nueva raza tenía una particularidad que, salvo pocas excepciones, fue la característica más importante y más destacada: los centauros eran unos seres bestiales, completamente abocados a la bebida, groseros, salvajes, por entero desinhibidos, agresivos y bastante sexuales. (hubo sus excepciones).

Luego de beber en exceso, los centauros tuvieron la pésima idea de violar a la bella novia y raptar a todas las invitadas, el resultado fue una terrible batalla en la cual fueron masacrados los Centauros. 

Este triunfo de la razón sobre la animalidad y el cuerpo me llena de preguntas, mismas que intentaré plasmar en mis pinturas.

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